Brigitte Van Den Heede, fue una de las impulsoras de los simposios de Bioeconomía en la región cuando fue subsecretaria de Innovación Productiva de Rio Negro, sus tareas hoy prosiguen en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) desde donde trabaja y genera conciencia sobre esta importante actividad. En la organización de estos simposios de Bioeconomía trabajó codo a codo en la organización junto a la Universidad Nacional del Comahue y su Fundación, la FUNyDER.
La Bioeconomía toma preponderancia en la última década como marco de referencia de políticas de desarrollo y de innovación en sistemas productivos en los que se minimiza o elimina la generación de desechos y el uso de combustibles fósiles.
“Suena difícil decirlo en una Patagonia donde principalmente venimos de la producción petrolera y gasífera, pero es parte de la iniciativa más concreta que tiene hoy la Argentina. Un planteamiento de un proceso nacional más federal de desarrollar estrategias en un marco más sostenible, donde la Bioeconomía es el nombre que se le pone a esos territorios asociados a un uso sustentable, sostenible, de sus propios recursos naturales renovables”, expresó Van Den Heede, en diálogo con La Huella, programa que se emite radio Universidad Calf de Neuquén capital.
Respecto de las nuevas energías limpias cuyas inversiones en el norte de la Patagonia conforman la noticia relevante de los últimos años, estimó que “la Bioeconomía no es solamente hablar de alimentos, hablar de salud o de desarrollo productivo, sino todo lo que implica el proceso del desarrollo productivo y ahí las energías cobran un rol fundamental. La biomasa que se mueve y promueve en torno a los recursos naturales, y que se transforma en energía, es uno de los debates más fuertes que tiene la Bioeconomía”.
También agregó que “no hay que repetir lógicas de extractivismo, hay que dar valor agregado a lo que hoy es un residuo, convertirlo en algo mucho más potente y mucho más sostenible a largo plazo”.
Si bien la Bioeconomía plantea un proceso de transición hacia un modelo más sustentable, existen dos modelos de construcción a futuro. Uno de punta que se proyecta como matriz económica de los años por venir y otro enfocado a la sustentabilidad cotidiana.
“Una es la Bioeconomía de pensar en el futuro, en el 2030 o 2050, donde todo lo que es innovación y crecimiento sostenible basado en nuevos desarrollos está asociada al conocimiento. Después hay una bio economía más asociada al territorio, al día a día de cómo construimos ese territorio de forma más sustentable, más sostenible y tiene que ver con cosas básicas como por ejemplo los desechos de los almacenes o lo que podría ser un acopio de frutas y verduras en un mercado central”, explicó Van Den Heede, y se preguntó, “¿qué hacemos con eso?, ¿son realmente desechos?, ¿podemos hacer productos nuevos?, ¿se puede buscar un involucramiento de la sociedad para que esos desechos no sean tales?, tenemos mucho compromiso como sociedad en reducir, reciclar, en no ser tan dependientes de los combustibles fósiles de ciertas maneras de consumirnos el territorio y la bio economía tiene mucho de base para tomar e ir trabajándolo”. 
Por último, destacó que “por otro lado corre la Bioeconomía más asociada a la tecnología de punta, a la innovación, a la investigación de alto vuelo que desarrollan otras cosas totalmente diferentes. Una puede ser la cura contra el Alzheimer, una vacuna contra algún cáncer específico. Todo eso está muy asociado a la bio economía y tiene que ver con la bio diversidad que tenemos con todo lo que tenemos sin aprovechar”.

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